viernes, 12 de junio de 2009

Polleíto

Seguiré crucificando poemas viejos. Aquí va esta perlita, como para seguir con la misma temática.

Nombrar tu nombre

me hará perder la herencia que nunca me dejarán

y me llevará a la tumba

Pero esto no se puede quedar así

Te volveré poema respondiendo a tus húmedas amabilidades

Pequeñuela sin rumbo

y sin rumba

 

Sabaletas fue el lugar

tu paladar mi recuerdo

tus dientes mi dolor

la ausencia de luz el motivo

 

Yo no fumaba

pero mis dedos olían ya a colilla de cigarro kool

Era la única constante de nuestros encuentros

lo presentía desde que mis dedos

rozaban tu coñito mentolado

ya con hambre de sapo

viernes, 5 de junio de 2009

La hija de la peluquera

Para no perder la costumbre de subir poemas viejos, aquí va éste, escrito hace años y dedicado a Mónica...
Llegabas aún con una muñeca entre tus brazos
como si no pasaran “esas” cosas por tu cabeza
Tu madre te traía a la casa y con ustedes
el olor a laca y el ruido del secador
se mezclaban con el pito de la olla a presión

La peluquera de mi madre
La hora de almuerzo
La hija de la peluquera

Aún recuerdo tu naricilla diminuta congestionada
y tus ojos abiertos al límite
Tu pelo recogido y las tetas de tu madre

Por ti fui capaz de volver al ruedo de la “gallina ciega”
Nunca se habló de ello pero lo sabíamos:
mientras mi hermanita buscaba sin suerte
con sus ojos herméticamente vendados
yo sentía la cálida temperatura de tu lengüita afiebrada